Última entrega del pastel memorístico: hoy, el número especial: la evaluación. Esto no entraba en mis planes; ni siquiera me imaginaba que pudiere ser partícipe de un examen oral, ¡y poner notas!, aunque no valieran por mi condición de alumno de prácticas. Pero la idea de la profesora titular de hacer probar mis aptitudes evaluadoras ante los alumnos, me excitaba; así que acepte la "invitación".
El papel que puede desempeñar en este caso el docente parece pasivo, intrascendente. Mas no es así. La misma responsabilidad que perturba al profesor "antes de" y "durante" la clase vuelve a repetirse cuando dicho profesor valora el conocimiento de un alumno sin disponer de procedimientos evaluativos que no dependen de cálculos exactos. La aritmética practicada con un examen tipo test nada tiene que ver con el subjetivismo vertido con un examen oral: el alumno, además de depender de una realización correcta, debe esperar que el docente sepa parcelar y, con ello, estimar cada uno de los aspectos que constituyen la destreza a seguir, la expresión oral. Y digo que depende del profesor no porque éste pueda imponer su mandato para fastidiar o mejorar la nota del estudiante, sino porque el hecho de tener o no un buen día hará que esa evaluación acabe siendo una cosa u otra. Y no hay que negar la evidencia: esto es así. Somos humanos, y eso implica, a veces, fallar. Está claro que si un alumno lo hace bien, será difícil que suspenda, pero no es lo mismo sacar un 6 sobre 10 que un 7 sobre 10.
El haber sido testigo, y practicante, de este tipo de evaluación me ha permitido saber hasta qué punto es necesario equilibrar la responsabilidad. El baremo en el ejercicio evaluativo es temporal: lo que en un principio te parecía bueno, al cabo de media hora no lo parece tanto, y viceversa. Tras unos días, pensar que a un alumno podrías haberle otorgado una nota mayor debe pesar lo suyo; igual si al revés. Aquello a considerar siempre lindará con el muro invisible que lo separa de lo justo: un alumno puede repetir el mismo examen de la misma manera, acertar una y otra vez en idénticas cuestiones, que el docente no procurará la misma evaluación.
Nos vemos pronto.
Siempre vuestro,
Dandi sureño

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